Esta semana luego del cierre de los partidos de eliminatorias sudamericanas, Uruguay quedó segundo y prácticamente clasificado a falta de dos fechas para terminar. La llave para la victoria celeste estuvo en los pies de un pibe de 19 años, ¿Comenzó el recambio?

Todos los que seguimos a la Selección Nacional y al “Proceso” del “Maestro” sabemos que si hay algo que ha tenido el entrenador a lo largo de los años es coherencia, puede gustar o no su forma de jugar pero los resultados positivos que ha conseguido el equipo son muestra clara de que las cosas se han hecho bien y de manera seria.

¿Hay algo para reprocharle a Tabaréz? Quizás si, y eso puede ser que le ha costado mucho sumar jugadores que no venían siendo parte del grupo. Voy a poner dos ejemplos que son bastante cercanos para ilustrarlo.

Giorgian De Arrascaeta, el gurí estuvo durante mucho tiempo en los primeros planos de la prensa por sus actuaciones, hoy quizás no esté en su mejor momento, pero en aquel entonces todo el país lo pedía y el maestro se tomó un largo tiempo para darle la oportunidad, no lo llevó al Mundial de Brasil 2014 cuando el volante pasaba por su mejor momento y se encontraba en un nivel superlativo.

Gastón Pereiro: el delantero del PSV de Holanda debe ser sin lugar a dudas el jugador más pedido por los hinchas para integrar el seleccionado. Sus excelentes cosechas tanto individuales como colectivas en los países bajos le han hecho merecer elogios desde todas partes. Fue citado para estas últimas jornadas de eliminatorias pero sólo porque Uruguay tenía varias bajas de los delantero habituales del maestro. No tuvo minutos.

De cualquier manera parece que el entrenador uruguayo está intentando abrir un poco más las cartas y se está animando un poco más a ampliar el abanico de posibilidades en cuanto a nombres se refiere.

Luego de la notable actuación de Federico Valverde en la mayor se vendrán seguramente como a él, las posibilidades a otros juveniles celestes. Rodrigo Bentancur, Maximiliano Gómez y Nicolás De La Crúz ya están golpeando la puerta. Atendé Maestro!

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