Peñarol logró este fin de semana su Campeonato Uruguayo N°51 venciendo por penales a Defensor Sporting en una final deslucida pero emotiva.

Si, emotiva por lo que costó al carbonero lograr este título luego de las enormes críticas recibidas luego de la primer mitad del año.

El tiempo y las nuevas incorporaciones, le terminaron dando a Leonardo Ramos la razón de que quedarse a dirigir el Clausura y no renunciar, fue la mejor decisión que pudo tomar.

Con un fútbol moderno, veloz y jugado principalmente por las bandas, Peñarol arrazó con 14 de 15 rivales para quedarse con el Torneo y llegar a disputar las finales de forma mas que merecida.

La definición la ganó como le gusta al hincha de la rayada, “A lo Peñarol”, en la hora y de cabeza la primera por la Anual, y esta última por penales. El “Manya” recuperó la mística que lo caracteriza.

El carbonero contó con pilares claves como Kevin Dawson, Ramón Arias, Walter Gargano y Cristián Palacios, aunque casi todos los jugadores del plantel fueron figuras. Habían prácticamente 15 titulares, uno mejor que el otro.

Se verá que pasa con este plantel de ahora en mas, quien se queda, quien se va, lo que es seguro es que de mantener a la mayoría es una tremenda base la que tiene el mirasol para pelear la Copa Libertadores del próximo año.

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