Luis Suárez estuvo en el ojo de la tormenta en estos días, debido a una nota mal intencionada de un periodista español que lo destrozó en el diario Marca.

“Mal deportista. Violento, agresivo, capaz de hacer daño, de pegar para marcar, de morder a un rival” fueron algunos de los calificativos que este señor le asignó al jugador mas trascendente de Uruguay.

Acá te transcribimos la nota completa:

Luis Suárez es un jugador enorme. El mejor delantero del mundo para una gran parte de los críticos. Un ariete infalible, gran rematador, un complemento ideal para el gran Messi. Todo esto le convierte una de la superestrellas del fútbol mundial. Claro, del fútbol.

En cualquier otro deporte Luis Suárez no aguantaría ni dos meses. Sus compañeros de profesión, incluso los de su propio equipo, le habrían expulsado. Estaría marcado como la peste y debería dejarlo. Le arrinconarían, le darían la espalda. Nadie le querría a su lado ni como rival.

Un enorme jugador y un mal deportista. Violento, agresivo, capaz de hacer daño, de pegar para marcar, de morder a un rival. Pero claro juega al fútbol y en este deporte todo vale. Tras su mordisco más famoso (qué triste) le fichó el mejor equipo del mundo. Pero no solo eso, si el Barcelona se rajaba había cinco grandes de Europa en cola para ofrecerle cobijo.

¿Imaginan que un deportista así acudiera a unos Juegos Olímpicos en otra modalidad?. ¿En rugby? Ni lo sueñen. El pilier de turno lo mandaría a casa a la primera. ¿En balonmano? ni acercarse a un deporte de contacto puro y nobleza extrema. ¿En atletismo, dando codazos en la recta de llegada? No lo veo.

Vamos que Suárez sigue en la élite porque juega al fútbol y en el fútbol si eres bueno da igual que seas sucio, mal deportista y mal compañero de profesión. “Es que es un jugador de raza”, le escuché el otro día a un compañero. Un deportista de raza es Nadal… y Federer y Gasol y Kobe y Lomu y Richardson y Bolt… pero Suárez no. Suárez, es un mal deportista, sucio y violento. Un mal ejemplo.

 

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